White & Black

Fumaba con la tranquilidad del fin de la jornada. De la espera. De haber superado las 40. Calada. Ya no habría gritos. Ya daban igual los cinco minutos de más o de menos. El móvil apagado o encendido ya no necesitaba comprobarlo para nada. Blanco y negro. Partida de cartas. Sería todo a una moneda. A una carta. Al as. Sabía que iba a ganar. Lo sabía en el fondo de su alma. No en su consciencia. En calmada esperanza recien obtenida de la desesperanza. Todo iría bien. No lo sabía. Nadie se lo prometía. Pero había asumido su vida. Otra calada. Será a una carta. La del as.

Septiembre 25, 2008 — jio
