Una llamada para Lucho

Lucho se sentía acorralado en los baños públicos de los bares. Encerrado como una rata.
Antes no había sido así. Antes recordaba vagamente que había sido feliz.
Tenía un crío estupendo, que ya le hablaba y le llamaba papá. Una mujer cuya principal virtud era que le quería. Y así era su dicha, tan simple como la felicidad.
Un día le llamaron a su trabajo, a su hija la habían secuestrado. Nunca supo el motivo aunque estaba al tanto de las noticias. A su mujer, débil de salud se la llevó la pena.
Dejó de ir a su trabajo. Dejó de ir a su casa. Nada le importaba ni la lucha por su hija desaparecida hace ya por lo menos cuatro años.
Empezó a vagar, sin rumbo ni destino ya no hay trazo en el camino. Así se apartó de la sociedad y por lo tanto empezó la locura.
Sin rumbo llegó hasta el pueblo donde conoció a Bethie, aquella viuda loca, y en el tercer chupito aprendió que ella había leído las tripas del destino, y ese fue el último acto de consciencia de Lucho. Ahora baila con ella los días de luna llena, y desnudo igual que ella también se ríe de la existencia entera.

3 comentan

  1. Sirenita on June 1st, 2007

    Dos almas gemelas que se encuentran. ¿Tendrá continuación?

  2. jio on June 1st, 2007

    sí, la tendrá.
    más personajes. quiero seguir con los cuentos que últimamente me torcía peligrosamente al periodismo y con eso ya tengo para enredar :P
    besico.

  3. La sonrisa de María on June 6th, 2007

    Nonato de la colina…

    El infante Pedro nunca vivió, nació muerto del vientre de su madre.
    Lo enterraron en la misma colina de su no-vida en la que dos siglos más tarde vivió la señorita Bethie con el borracho de su marido que la volvió loca hasta el único e inevitabl…

Qué me estás contando?