La muerte no lleva las cartas al correo

La muerte prosiguió, Si te hubiera mandado a ti, con ese tu gusto por los métodos expeditivos, la cuestión ya estaría resuelta, pero los tiempos han cambiado mucho últimamente, hay que actualizar los medios y los sistemas, estar al tanto de las nuevas tecnologías, por ejemplo, utilizar el correo electrónico, he oído decir que es lo más higiénico, que no deja caer borrones ni mancha los dedos, además, es rápido, en el mismo momento que la persona abré el outlook express de la microsoft ya está atrapada, el inconveniente es que me obligaría a trabajar con dos archivos separados, el de los que utilizan el ordenador y el de los que no lo utilizan, de cualquier modo tenemos mucho tiempo para decidir, están apareciendo nuevos modelos, nuevos designs, tecnologías cada vez más perfectas, tal vez un día decida experimentar, pero hasta entonces, seguiré escribiendo con pluma, papel y tinta, tiene el encanto de la tradición, y la tradición pesa mucho en esto de morir. La muerte miró fijamente el sobre de color violeta, hizo un gesto con la mano derecha, y la carta desapareció. Así sabemos que, contrariamente a lo que tantos creían, la muerte no lleva las cartas al correo.

José Saramago; las intermitencias de la muerte.

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