Del 30 de diciembre
A partir de ese momento Pancho y el taxista se pusieron a discutir de religión y de política y yo aproveché para contemplar el paisaje que se sucedía monótono en la ventanilla: las fachadas de la Juárez y de la Roma Norte, y también me puse a pensar en María y en lo que me separaba de ella, que no era la clase social, sino más bien la acumulación de experiencia, y me puse a pensar en Rosario y en nuestro cuarto de vecindad y en las noches maravillosas que había vivido allí pero que sin embargo yo estaba dispuesto a cambiar por un ratito con María, por una palabra de María, por una sonrisa de María.
Roberto Bolaño: Los detectives salvajes.
No soy pirata
Quilloooo, que te has ido tan rápido en el taxi que ni tiempo ha dao ha dejarte este besooooteeee, morenoooo
pero si me metistéis vosotras al taxi a toda prisa….. besosss guapíssssima…
jioo no pudimos meterte en el taxi, porque estábamos mirando desde la cera de enfrente, diciendo adiós con la manita… snif
besitos