20 años amaneciendo, que no es poco…

Si os gusta Amanece, que no es poco, quieres conocer a alguno de sus personajes, ver la película con el director, escuchar a Elisa Belmonte (soprano que canta en la taberna), conocer los parajes del rodaje, y descubrir los secretos y anécdotas de la película, ven el fin de semana del 19 de julio a Ayna.

El fin de semana, 18, 19 y 20 de Julio, se celebrará en Ayna (Albacete) el Aniversario del rodaje de Amanece, que no es poco y se realizará un homenaje a su director y guionista José Luís Cuerda.

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Escena de bar amanecida II

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Oda a la calabaza

Dejaba transcrito aquí el poema hace algo más de un añito: querida calabaza.

Escena de la película Amanece que no es poco.

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Tecnicalidad

—Me vas a dejar leer a mi la novela?— pregunta el agricultor.
—No, no te voy a dejar, no sos intelectual—,responde el escritor argentino.
—No pero….
—Y entonces para que te voy a dejar, para que me la leas mal y me la jodas…

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Se inventará el pluggin Lorca para instalar en internet con el que evitaremos malos contenidos poéticos en las webs.

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Postal

[Escena a petición de Inde]

Escena nocturna donde se ve a N´ge nDomo (el personaje negro) posando ante el cielo con su rebaño. Se pone a platicar al aire.

nge en domo

—¡Quieta! —, le dice a alguna de sus cabras.
Anda, qué no debe estar bonito esto… Las cabras ahí quietas, y yo aquí, de perfil como un masai. Pues no viene nadie a verme —, concluye con voz resignada.

De pronto por el monte se ve una sombra que se acerca donde está el pastor, se ve que es un guardia civil que va dando voces.

-N´ge, N´GE, ¡que te has traído otra vez las cabras jodido!

[Así concluye otra escena de Amanece que no es poco, escena que continuará de otra manera]

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Asamblea de mujeres

En una amplia habitación se ven más de una veintena de mujeres sentadas haciendo un corrillo.
En el centro una mesa que la preside una mujer de pelo castaño recogido en un moño, con un gran collas de cuentas con un nudo hecho para que le llegue sobre los senos y una camisa con diversos bordados en el cuello y en los puños.
Toma la palabra y automáticamente se hace el silencio en la sala.

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—Primer punto elecciones. Segundo punto novedades. Como ya sabéis mañana hay elecciones, siguiendo nuestra costumbre tenemos que decidir primero quién se presenta a puta. Segundo, quienes se presentan a adúlteras, tercero, si hay alguna que quiera meterse a monja y cuarto, si hay alguna que le interese ser marimacho.

—Primero, ¿quién se presenta a puta?

Una mujer vestida toda de azul interrumpe a la presidenta para preguntar.
—Perdonadme, es una cuestión de orden, ¿vamos a elegir nosotras, esta vez, también al tonto del pueblo? Es que mi hermano ya está harto.
—No, no, no, esta vez no. Ese es un embolao que nos metían los hombres porque decían que nosotras teníamos más sensibilidad y que distinguíamos mejor al tonto que nos podía dar más juego. Pero este año eligen ellos, que nosotras ya tenemos bastante con lo nuestro —responde la presidenta.

Ahora la que interrumpe es una joven mujer con una camisa violeta y estampaciones de florecitas. Al lado una mujer mayor con gorra azul le mira con atención.
—Yo quería comentar otra cosa, es que tengo una amiga que le ha salido un hombre en el bancal y no sabe siii…. si para tener relaciones con él, hace falta un acuerdo aquí de todas nosotras o hay libertad.

Otras dos mujeres enfrente de la que ha hablado cuchichean entre ellas en un aparte.
[—Esta lo que es, es una fresca.
—¡Ea!]

A la mujer de camisa violeta le responde la mujer de gorra azul que tenía al lado mirando con atención.
—No creo que un acuerdo haga falta, pero lo que sí es importante saber si la relación la hay o no lo hay…
—Tendría que ser por acuerdo, tampoco salen tantos hombres en los bancales —comenta otra mujer en otro lado del círculo de mujeres.

Retoma la palabra la presidenta de la asamblea.
—Vamos a dejarnos de esas cosas y seguir el orden del día. A ver, puta entonces, ¿te animas otra vez Mercedes?
—A mí me da igual, llevo ya tres ejercicios, pero si nadie quiere el relevo a mí me da igual.
—¿Podría interesarte a ti, Merceditas? —le pregunta la presidenta a una muchacha joven.
—Mujer, siendo la prima del cura, no sé si es lo más propio.
—Anda hija, ¿y qué más da? —dice la mujer de la gorra azul.
—Bueno que si da, ¡claro qué da! —esta vez responde Mercedes, la puta.

A lo que la mujer de gorra azul comenta en voz alta para todas;
Haría lo mismo que hace ahora con su tío, pero cobrando…

Vuelven a tomar el diálogo la presidenta y la puta.
—Bueno, si no se ponen inconvenientes te elegimos por aclamación, ¿eh Mercedes?
—Por mí…. sino se cansan los hombres….
—Ya te encargarás tú de que no. Elegida por aclamación.

Plas, plas, plas. Aplausos y vitores generales de toda la asamblea.

Y concluye otra escena de Amanece que no es poco.

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El hombre risa

Un hombre mayor pasea junto a un señor más joven de mediana edad. Es de noche, caminan por el pueblo bajo tenue luz. El señor mayor lleva un cochinillo entre sus brazos, y el hombre más joven lleva una guitarra cogida por el mástil con la mano izquierda, además de lucir un hermoso mostacho. Uno lleva pajarita, el otro corbata.

De pronto miran al cielo, las nubes se están despejando para dar paso a una luna llena enorme. Una luna como un queso gigante. El señor del mostacho empieza a reir.

—Jajajaja, jajajajaaa, jejejejeejee, jojojoojojooo….
—¿De qué te ríes?
—Jajajajaa, jojojojojo, la luna llena, que me dan ataques de risa y me pongo malo padre…. aaaaii, jijijijijjijiiiii
(El hombre se pone a buscar algo por los bolsillos de su chaqueta).
—Bueno, ¿y desde cuándo te pasa a ti eso?
—Jejeje, pues desde que llegue a Oklahoma, es como lo del hombre lobo pero con la risa…. aaaiii, jijijijijijiiiii
—Pues, pues tú eres gilipollas o es que tienes una alergia.
—Jajajajajaajajajaaa, ja, jaaaa….
Mientras se está muriendo de risa consigue encontrar unas gafas de uno de los bolsillos y se las pone.
—(Suspiro) Ya estoy mejor padre, vamonos.

Y se van caminando.

El hombre risa

(Escena de la película de José Luis Cuerda; Amanece que no es poco).

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Llamarada

Un labriego (que además es el intelectual) del pueblo está mirando con ojos soñadores el cielo desde el huerto. De pronto le sale una llamarada de fuego por el culo. Así que el agricultor exclama con gritos de pánico ante el reciente suceso.

—Ay, ayayai, ay ay, aaaaaah…— y se tira sobre sus posaderas al abrevadero lleno de agua mientras sigue exclamando. —¡Qué barbaridad, qué disparate!

Otro agricultor que estaba un poco alejado de él llega corriendo y asustado pregunta:
—¿Qué… qué te ha pasado, qué has hecho?
—No sé, una tontería… estaba yo pensando en la muchacha esa que ha traído el alcalde, y de repente me ha pegado un fogonazo el culo y me ha empezado a arder. No sé, algo sicosomático, como cuando a los místicos les salen los estigmas, las llagas y todas esas cosas.

(Y se cierra otra escena de la película Amanece que no es poco).

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Tipología del beso

En este pueblo las personas pueden salir, nacer y crecer como si fueran lechuchas de huerto. En la escena, de noche, cotemplamos a una bella labriega de sinuosas curvas como adiestra a un hombre que le ha salido en su bancal. Se ha enamorado de él y le empieza a adiestrar en las técnicas amatorias.

Tenemos la costumbre de tocarse las manos, apretárselas, juguetear con los dedos.
Y luego vienen los besos. Los besos se dan con los labios y depende de donde beses da más o menos gusto. Se suele empezar de menos a más. Te pongo un ejemplo. Tú me besas a mí en la mejilla. Y eso a mí me gusta. Pero es como si me besara un pariente o un amigo, es decir, como ya tengo costumbre se disfruta menos. Pero luego cierro los ojos y tú me besas los párpados. Pues ahí se ve algo más de amor ¿Entiendes? Porque tú ya no te besas los párpados.

Tcht — El hombre plantado en la tierra hace un sonido de negación todo ensimismado en su cara y en su cuerpo.
Ella continúa con su discurso.
Beso
Primero me besas los párpados. Y luego me besas los labios. (muak). Primero besos pequeñitos. (muak, muak). Y luego besos de morrete. (smuaks, muacks). Y ya los vas dejando más blandos, luego vas apretando por aquí…. Pero ¿qué pasa, por qué te vas para adentro ahora?
El hombre se hunde un poco para la tierra en ese momento.
¡Coño! Pues no me hables de esas cosas, no ves que hago palanca con la punta del pijo y me voy para abajo…

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