Desde hace unos cuantos años estoy en contacto con las nuevas posibilidades de la comunicación, sobre todo a partir de la democratización de este medio en internet, al menos en el primer mundo.
Blogs, redes, datos, juegos on-line, periodismo… todo un gran campo de juegos para enredar con la comunicación y los nuevos softwares. Sin embargo todavía queda mucho, y lo que nos viene encima, como aquel que diría…
El otro día me vi un reportaje sobre la inclusión de cascos comunicativos de pensamientos a un terminal, tecnología con la que ya se pueden escribir los pensamientos de una persona. Sobre todo se estaba probando con discapacitados estos nuevos avances. Una de las frases que más me llamó la atención fue que requería pensar con letras y palabras.
Algo que en filología se da a varios niveles, tanto lingüística como literariamente, ¿pensamos con palabras? Algunos piensan que sí, otros que no… En realidad no pensamos con palabras sino con abstracciones, ¿dónde guardamos el recuerdo de un olor, o un color, o conceptualizamos?, pero desde que el ser humano descubre la palabra y la fija con la escritura se ha ido haciendo muy lógico para las personas pensar con estructuras lingüísticas (dejemos de lado la el bilingüismo y la diglosía, acarrea sus propias ventajas y problemas para el pensamiento).
No quiero hacer un estudio profundo aquí, por supuesto, que esto es mi blog personal, pero desde luego la imaginación se fue por donde quería María con su alegría.
Si ya tenemos “cascos” que escriben nuestros pensamientos, con añadir un receptor parecido a un ser humano, ¿obtendríamos la telepatía? Al menos una telepatía textual si que podría ser posible. Una telepatía que eliminaría la fonética en la comunicación. Podemos leer los textos de Quevedo, pero no el énfasis que le daría el autor.
Esta nueva comunicación podría ser también a través de redes, claro, para eso las estamos inventando, descubriendo y relacionando en este internet; la intertextualidad final.
Si textualmente fuera posible la comunicación instantánea, también podríamos obtener nodos donde conseguir la última información de los usuarios que dejaran allí su registro, su log pensamiento, o lo que fuera, y luego nuestra red privada donde estaríamos continuamente conectados. Recibiendo textos continuamente.
Perderíamos emotividad con los años, con una comunicación de este estilo, obtendríamos una amalgama de pensamientos textuales y sucesos, una evolución cyborg para el que se la pudiera permitir en su coste.
No sé…. Cortazar proponía en un cuento suyo en el que si cogieramos todos los textos del mundo y los tiráramos al mar obtendríamos una masa pasta, un palimpsesto infinito.
Con la telepatía, algo tan lejano como la ciencia ficción, algo tan real como que el concepto comunicativo no puede ir más lejos de lo que actualmente está desarrollado ahora, imagínense si añadimos la instantaneidad a este nivel. Realmente estaríamos ante un cambio evolutivo humano sustancial. Si la imprenta nos hizo avanzar para salir del oscurantismo, la ilustración la difundió e internet nos está llevando por la sociedad de la información a un nivel globalizado… ¿a dónde nos llevaría la radiación de textos instantáneos?
De todas maneras no deja de ser ciencia ficción, al menos la recepción de la comunicación (sin ruido, un canal sin estática de ningún tipo), ya que un receptor así en una persona no es posible, tiene muchas complicaciones científicas el cómo recibir esos textos en un cerebro humano, sin embargo como decía la copla de la célebre zarzuela… hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad.
Las realidades de aprender instáneamente lenguas, cultura, etcétera, como hemos leído o visto en películas… ¿podría llegar a ser cierto? Naaa….
Nos volveríamos más locos de lo que estamos ahora. No tiene sentido. Abajo la telepatía.
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Web tecnológica recomendada hoy en este rinconcito blog - Tendencias 21.