Sonrisa de María

Esta es la bitácora personal de Emilio Jio

Oh Tempora! Oh Mores!
Cartas de navegación

Archivo de Julio de 2007

La amistad

Maurice Blanchot, La amistad, trad. J. A. Doval Liz (Madrid: Trotta, 2007)

¿Cómo aceptar hablar de este amigo? Ni para alabanza ni en interés de alguna verdad. Los rasgos de su carácter, las formas de su existencia, los episodios de su vida, incluso de acuerdo con la búsqueda de la que se sintió responsable hasta la irresponsabilidad, no pertenecen a nadie. No hay testigos. Los más cercanos no dicen más que lo que les fue cercano, no lo lejano que se afirmó en esa proximidad, y lo lejano cesa en el momento en que cesa la presencia. En vano pretendemos mantener, con nuestras palabras, con nuestros escritos, lo que se ausenta; en vano le ofrecemos el señuelo de nuestros recuerdos y una cierta figura nueva, la dicha de permanecer en la luz, la vida, la vida prolongada con una apariencia verídica. No pretendemos más que llenar un vacío, no soportamos el dolor: la afirmación de ese vacío. ¿Quién consentiría en aceptar su insignificancia, tan desmesurada que no tenemos memoria capaz de contenerla y necesitaríamos deslizarnos en el olvido para llevarla, el tiempo de ese deslizamiento, hasta el enigma que representa? Todo lo que decimos no tiende sino a ocultar la única afirmación: que todo debe desaparecer y que no podemos permanecer fieles más que velando por este movimiento que desaparece, al que algo entre nosotros, algo que rechaza todo recuerdo, pertenece desde ahora.


Debo esta cita a este blog desde hace mucho tiempo, la iba a copiar a mano pero Magda se me ha adelantado una vez más, así que le copio y pego de su entrada.
No es un libro de ensayos fácil, pero en la vida nada lo es.

Christina Rosenvinge – Muertos o algo mejor

Citas con Luis

Vuelve el viernes

Por Mil Millones de Dolares

Paseando

Haciendas

Un binguero

Felix Romeo en Zaragózame

Sin título