Domingo brutico
Vengo de papear del restaurante familiar Brutus. Y algunos de mis amigos son muy bruticos aunque iban a conciencia después de la apuesta de la cerveza. El domingo muy bonito, agradable y divertido, los pajaritos cantan y María vuelve a sonreír en la cama. Sus sonrisas son momentáneas pero siempre agradecidas y las mías, en contraste, son más sencillas. Menos mal.

April 30, 2006
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