Ya está aquí don Carnal, yo jodido por el día en mi ciudad me quedo preso aquí una vez más. La nieve ha inutilizado mi salida a la montaña y mi alejamiento de los aparatos del demonio, así que aquí sin disfraz disfrutaré de la fiesta de don Carnal.
Hablando y fumando la plata, por mi parte me pienso emborrachar y así imaginar que dejo una de esas ficticias enfermedades modernas detrás.
"Hoy me siento muy bien, voy acabar borraaacho, no me importa la gente, no voy a ser decente, no voy a ser legal…."
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Como es don Carnal muy grande emperador
y tiene por el mundo poder como señor,
las aves y las reses, por respeto y amor,
se presentan humildes, pero tienen temor.
Estaba don Carnal ricamente instalado
en mesa bien provista, sobre opulento estrado;
los juglares, ante él, cual señor venerado;
de todos los manjares estaba bien colmado.
Delante de sí tiene su alférez humil,
hincada la rodilla, en la mano el barril
con que a menudo toca el son trompeteril;
hablaba mucho el vino, de todos alguacil.
Cuando vino la noche, ya después de la cena,
cuando todos tenían la talega bien llena,
para entrar en contienda con la rival serena,
dormidos se quedaron todos enhorabuena.
Esa noche, los gallos miedosos estuvieron,
velaron con espanto, ni un punto se durmieron
lo que no es maravilla, pues sus hembras murieron,
y así, se alborotaron del ruido que oyeron.
Libro de Buen Amor, Arcipreste de Hita. (Cuaderna Vía 1094 - 1098).
Enlaces del libro de Buen Amor, aquí.
En concreto el episodio de Don Carnal.
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Volverá la Cuaresma, volverán las vacas flacas, volverá la desidia el lunes pero hoy es viernes y lo pienso gobernar, me convertiré en el amo del mundo. Y la fiesta de los locos comenzará. Viva la tibieza, PaaaaaaaAaaaaa…..